martes 28 de septiembre de 2010

acuerdo yakuza

habían llegado a un acuerdo. pero ese tipo de acuerdos ya se sabe que nunca se cumplen. bueno, o casi nunca. él era un asesino yakuza, ella inventaba ciudades que luego nadie construía. eran tiempos de bonanza, así que poco importaba. a él no le gustaba mucho hablar de su trabajo, pero ella lo respetaba. así que pasaban las noches hablando de las ciudades que ella imaginaba. les gustaba pasar las horas así. se iban a hacer viejos juntos. él no permitiría que lo mataran y ella lo amaba. el caso es que habían llegado a un acuerdo. aunque no tuvieran hijos. y los días iban pasando. había ocasiones, cuando él trabajaba temprano, que le preparaba a ella un buen desayuno. y, si él llegaba tarde y herido del trabajo, siempre tenía una buena sopa caliente de miso esperándolo junto a los dibujos que ella había estado haciendo durante todo el día. hacían mucho el amor. sobretodo en invierno. él no amaba su trabajo pero lo cumplía con eficiencia. normalmente no era mucho más que romper un par de dedos a algún pagador retrasado. tenían una bonita casa con un enorme jardín que ella cuidaba con esmero. así eran las cosas. y se prometían que tenían un acuerdo. pero este tipo de acuerdos ya se sabe que casi nunca se cumplen. así que él un día tiene que viajar a tokio por trabajo. y allí recibe un balazo por error. si es que se puede recibir un balazo por error. a ella se le encoje el corazón. y coje un tren en cuanto se entera y acude al hospital donde dos policias lo custodian. hasta su habitación. pero no le dejan entrar. y se arrepiente de no haber tenido hijos. y, vete tu a saber por qué, se acuerda del trato que tenían.