viernes 30 de septiembre de 2011

EL FANTASMA DEL FERNET



Buenos Aires me ha recibido con los brazos tan abiertos que casi me daba miedo oír crac.

Mañana celebro mi primer mes en Buenos Aires. Y me siento como si llevara aquí años.
No sé si es lo que me esperaba o es otra cosa distinta o un poco las dos cosas. Pero es mejor.
Como si llevase toda la vida esperando pasar por aquí en algún momento. Levantarme a echar unos bailes. Suena exagerado? Yo que sé. Igual es una exageración.
Pero me encanta Buenos Aires.
Música, mucha música. Y librerías gigantes y pequeñas y viejas. Y Lore, Sofi, Sara y Edu que me han acogido como si fueran mi familia.
Y bastante vino. Aunque aún no he decidido si soy de Malbec o de Cavernet. Supongo que seré de los dos. Como toda la vida.
Y a veces pasan cosas rarísimas. Que eso es muy importante. He conocido a un taxista que es amigo de Valdano y que antes era millonario y el otro día me bebí unos chupitos con un méjicano que me dijo:
sabes quién era Toni Montana? Pues yo antes era así. Y me contó toda su historia en la mafia. Pagó él los chupitos y me pasé la mitad del tiempo sin saber si me iba a partir la cara. Creo que le gusté. En plan amigo, digo. no nos acostamos ni nada.
Ni besitos.

Y voy a una lavandería de chinos que hablan con acento argentino.

Sobrevivo de tocar y trabajar más bien poco, hago mis primeras incursiones en el tango y empiezo a conocer todos los tugurios nocturnos que hacen risa.
Y algunos hacen mucha risa.

Si que es un poco como te lo imaginas. Pero mejor.