
Estoy fumándome un cigarro en la terraza de un bar en Buenos Aires. Del bar en el que trabajo. Tres días a la semana. Ya hace tres meses que llegué, lo cual es bastante extraño por que los primeros veinte días me parecieron una vida y el resto se está pasando volando como una bandada de pajaritos tontos. Como se suele decir. Me estoy tomando un descanso del trabajo y me fumo un cigarro y leo un libro de Heruki Murakami. Y eso me recuerda a mi mismo en una terraza de Beijing fumándome un cigarro y leyendo un libro de relatos de Cortázar. Lo mismo pero al revés. En realidad el ejemplo no vale mucho por que Murakami es japonés, no chino. Pero igual me lo ha recordado.
El libro me lo regaló una amiga el viernes pasado en la librería en la que toco, y es un libro de relatos que empecé a leer en Coimbra por que me lo dejó una chica a la que conocimos Paloma y yo por que estábamos tocando por la calle y reconoció una de mis canciones. Nos invitó a quedarnos a vivir unos días en su casa por que no teníamos dónde dormir.
Los de la librería en la que toco los viernes me invitaron a tocar allí por que me vieron tocando en una cafetería, y, el primer día que llegué allí para tocar, sobre un montón de libros viejos (venden muchos libros de segunda mano), estaba uno llamado "El pájaro pintado", de un escritor polaco que no recuerdo cómo se llama. Hace muchos años un antiguo amante suyo le regaló a Alba este libro cuando los dos vivían en Londres. Pero Alba lo perdió. Cuando yo ya estaba con ella me lo comentó un montón de veces pero nunca lo encontramos. Años más tarde, Alba y yo vivíamos en Chile y viajamos a Buenos Aires y en una feria de segunda mano lo encontramos de nuevo. Alba se puso muy contenta y lo leímos los dos durante el viaje para perderlo de nuevo junto con el resto de nuestra maleta. No volvimos a encontrarlo.
Ahora lo he comprado otra vez sabiendo que en cualquier momento le va a caer un rayo o, vaya usted a saber, se va a caer a los pies de un elefante fugado del zoológico de Recoleta.
No sé muy bien qué quieren decir todas estas cosas pero no me dirán que no resulta inquietante.
Y yo tengo que volver a trabajar.
Ah, y después de Buenos Aires me quiero ir a Tokio.
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